UX Writing, el texto que guía tu vida 

Esta mañana has leído UX writing al menos veinte veces sin saberlo. En el botón de pago, en el mensaje de error, en el email de confirmación. Te contamos qué es el UX writing, en qué se diferencia del copywriting y por qué no es un añadido al diseño sino parte de él.
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Ux writing | ZeroMoment marketing

Esta mañana has leído UX writing al menos veinte veces. En el botón que decía «Pagar ahora» en lugar de «Enviar». En el mensaje que te explicaba por qué tu contraseña no era válida. En el cajero que te pedía que retiraras la tarjeta antes de coger el dinero, en ese orden concreto y no al revés. En el email que te confirmaba el pedido con «Ya está en camino» en lugar de «Transacción completada con éxito».

Todo esto es UX writing. Y lo más probable es que nunca hayas pensado en ello, lo cual significa que alguien lo hizo muy bien.

UX writing en todas partes, del cajero al botón de cancelar suscripción

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El UX writing diseña la conversación entre una persona y un producto digital. No el texto que vende, el que guía. El que le dice al usuario dónde está, qué puede hacer y qué va a pasar si lo hace.

No vive solo en las webs. Vive en cualquier superficie donde una persona y un producto digital se encuentran. En la pantalla del ascensor inteligente de tu oficina. En el terminal de pago del supermercado. En la app de tu seguro médico. En el reloj que te pide que te levantes a caminar.

Y también en ese botón que aparece cuando intentas cancelar una suscripción y de repente el texto dice «Sí, quiero perder mis beneficios». Eso también es UX writing. En su versión más manipuladora, pero UX writing al fin.

Lo que lo separa del copywriting

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A ver, seamos realistas. Mucha gente los confunde, y tiene sentido. Los dos trabajan con palabras, los dos viven en entornos digitales y los dos afectan a cómo el usuario se relaciona con una marca.
La diferencia está en el momento y en el objetivo.

Un copywriter escribe el titular de la landing que te hace hacer clic. El UX writer entra justo después: escribe el mensaje de confirmación, el texto de ayuda que explica qué va en cada campo del formulario, y el error que te dice exactamente qué has puesto mal sin hacerte sentir estúpido.

Olvídate de pensar en el UX writing como una capa de texto que se añade al diseño cuando todo lo demás está listo. Lo que realmente pasa es que si llega tarde, el diseño no funciona igual. Los botones tienen el texto equivocado para el espacio que ocupan. Los mensajes de error están pensados para el desarrollador. El tono de la web y el tono del formulario no tienen nada que ver entre sí.

Una web donde el copy brilla y el UX writing nadie lo ha pensado se nota. No siempre sabes por qué, pero algo no fluye

Los principios que lo hacen funcionar el UX Writing

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La claridad va primero, siempre. El texto de una interfaz no es el lugar para demostrar vocabulario. «Introduce tu correo electrónico» funciona mejor que «Proporcione su dirección de correo electrónico corporativa o personal». El usuario no debería tener que leerlo dos veces para saber qué hacer.

Después viene la brevedad, que no es lo mismo que ser frío. Cada palabra que sobra es una palabra que el usuario tiene que procesar antes de actuar. Un botón que dice «Guardar cambios» le gana a uno que dice «Haz clic aquí para guardar los cambios realizados». El usuario ya sabe que está haciendo clic.

Y luego está la utilidad, que es donde muchos textos de interfaz fallan de forma estrepitosa. Un mensaje de error que dice «Error 403» no ayuda a nadie. Uno que dice «No tienes permiso para ver esta página. Inicia sesión con tu cuenta de empresa» ya es otra historia.

Voz y tono: hablar igual en todos los canales

La voz de una marca viaja con ella a todos lados. No cambia según el canal ni según el momento. Una marca cercana y directa lo es en la web, en el email de bienvenida, en el mensaje de error y en la notificación push del lunes por la mañana.

El tono sí se adapta. No se habla igual cuando un usuario acaba de crear su cuenta que cuando su pago ha fallado. En el primer caso, el tono puede ser celebratorio, casi cómplice. En el segundo, tiene que ser claro, tranquilizador y útil antes que nada.

Airbnb lo hace bien. Cuando algo falla, el texto no dramatiza ni usa tecnicismos. Explica qué ha pasado y qué hacer a continuación, en el mismo tono cálido de siempre. Eso es coherencia de marca a través del texto, y es mucho más difícil de conseguir de lo que parece cuando el texto de la interfaz lo escribe el desarrollador en el último momento antes de publicar.

Te dejamos unos ejemplos que muestran el impacto real

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MailChimp cambió el texto de su botón de envío de campaña de «Enviar» a «Todo listo, enviar ahora» y redujo los abandonos en ese paso de forma significativa. Los usuarios que llegaban al último momento antes de enviar una campaña a miles de personas se bloqueaban. El nuevo texto les decía que todo estaba bien y que podían seguir. Un cambio pequeño, un impacto real.

Duolingo construyó parte de su identidad de marca sobre el UX writing. Sus mensajes de racha perdida son famosos. No porque sean divertidos por ser divertidos, sino porque encajan con lo que la app quiere transmitir, que aprender un idioma no tiene que ser sufrimiento.

Y luego está el ejemplo contrario, que todos conocemos aunque nadie lo diga en voz alta. Cualquier web de administración pública española tiene texto de interfaz pensado por un abogado, revisado por otro abogado y publicado sin que nadie lo haya leído en voz alta.

Formularios que nadie entiende, mensajes de error que no explican nada, páginas que hacen sentir al usuario que el problema es suyo. Técnicamente correcto. Humanamente ilegible.

Por qué forma parte del diseño desde el minuto uno

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La verdad es que el texto de una interfaz no se rellena al final. Forma parte del diseño web desde el principio, o debería.

Sin texto, un botón no existe. Un formulario sin etiquetas se convierte en un juego de adivinanzas. Una pantalla de error sin explicación es una pared. El texto no decora la interfaz, la hace funcionar, y cuando llega tarde se nota en todas partes: espacios que no encajan, tonos que no cuadran, flujos que se cortan donde deberían continuar.

Integrarlo desde el primer boceto no es un capricho de diseñador. Es lo que hace que la experiencia funcione de verdad cuando alguien la usa, no solo cuando se presenta en Figma.

¿Quieres que el texto de tu web guíe a tus usuarios en lugar de confundirlos? En ZeroMoment diseñamos con las palabras desde el primer momento, no al final.