Frutiger Aero y las tendencias de diseño 2027

Abre TikTok y busca Frutiger Aero. Enseguida aparecen fondos de Windows Vista, peces tropicales y ese azul imposible que todos teníamos de fondo en 2007. Hace diez años nadie quería volver ahí. Ahora sí. Te contamos por qué vuelve, qué empresa coreana fabricó la mayoría de esas imágenes y qué significa para el diseño de marca en 2027.
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Frutiger Aero | ZeroMoment

Abre TikTok y busca Frutiger Aero. Enseguida aparecen fondos de Windows Vista, peces tropicales, gotas de agua, botones brillantes, cielos de un azul imposible y esas transparencias que durante años nos parecieron viejísimas.

Hace diez años nadie quería volver ahí. Ahora sí.

El hashtag #frutigeraero acumula casi 300.000 publicaciones en TikTok y en su momento superó los 270 millones de visitas. Buena parte del contenido juega con la nostalgia, claro, pero entre vídeo y vídeo empiezan a aparecer diseñadores recuperando recursos de aquella época para proyectos actuales.

A mí me interesa más eso que saber si Frutiger Aero será o no «la tendencia de 2027».
Durante mucho tiempo hemos ido limpiando el diseño digital. Quitando sombras, volumen, texturas, adornos. Simplificando iconos. Dejando más espacio. Afinando sistemas de diseño hasta conseguir interfaces muy coherentes y fáciles de usar.

Y funciona, por supuesto.

El problema aparece cuando abres veinte webs seguidas y tienes la sensación de haber visto la misma veinte veces.

Hemos aprendido a hacer diseño correcto demasiado bien

Una sans serif geométrica, mucho blanco, una fotografía bonita, botones redondeados, una paleta suave y algún degradado. Es difícil que salga mal.

También es difícil acordarse después.

La IA generativa ha hecho todavía más evidente esa sensación. Hoy puedes conseguir una imagen impecable en pocos segundos. También una propuesta de identidad, una composición editorial o una interfaz suficientemente convincente como para pasar una primera revisión.

Hace unos años una imagen perfectamente iluminada podía llamar la atención por el trabajo técnico que llevaba detrás. Ahora es bastante normal preguntarse primero si está generada.

Ese cambio también afecta a cómo miramos el diseño.

Últimamente estoy viendo más grano, materiales escaneados, fotografías con flash, tipografías bastante menos educadas, interfaces que recuperan sombras y volumen, ilustraciones en las que se nota el trazo y referencias visuales de internet que hace muy poco habríamos considerado antiguas.

Algunas funcionan. Otras parecen simplemente un filtro de moda.

Pero el cambio de gusto está ahí.

Frutiger Aero vuelve después de pasar años siendo hortera

El Frutiger Aero apareció sobre todo entre 2004 y 2013. Windows Vista es probablemente la referencia más fácil de reconocer, aunque estaba en muchos más sitios: software, publicidad tecnológica, interfaces, packaging, fondos de pantalla, iconos…

Si creciste durante esos años, seguramente recuerdes la estética aunque nunca hubieras oído su nombre.

Había césped verde, agua transparente, hojas, peces, burbujas, superficies de cristal, reflejos y mucho azul. Todo tenía brillo. Los botones parecían objetos que podías tocar.

Visto ahora resulta incluso extraño recordar que aquello representaba modernidad.

Después llegó el flat design y empezamos a quitar volumen de todas partes. Lo anterior envejeció rápido. Vista se convirtió casi en un chiste visual y esos degradados azules terminaron donde acaban muchas estéticas cuando pasan de moda: en PowerPoints antiguos y carpetas que nadie abre.

El nombre Frutiger Aero lo acuñó Sofi Xian, del Consumer Aesthetics Research Institute, en 2017. A partir de 2022 y 2023, las búsquedas y publicaciones sobre la estética empezaron a crecer con fuerza en TikTok, Tumblr y Pinterest.

Creo que hay una parte generacional bastante fácil de entender.

Quienes vimos aquel lenguaje visual cuando éramos adolescentes o jóvenes ahora estamos diseñando marcas, webs, productos digitales y campañas. Y el ciclo de la nostalgia siempre termina llegando.

Pero hay otra cosa que me parece más interesante: aquella tecnología tenía una imagen sorprendentemente optimista.

Cuando internet parecía un sitio agradable

Frutiger Aero. Ordenadores rodeados de plantas. Delfines.

Volver a mirar imágenes de Frutiger Aero hoy resulta casi cómico.

Ordenadores rodeados de plantas. Delfines. Agua limpia. Cielos azules. Pompas de jabón. Personas felices utilizando tecnología en mitad de un prado.

La idea de futuro que representaban era bastante ingenua, pero también muy reconocible: la tecnología iba a hacer la vida más fácil y, de alguna manera, iba a convivir perfectamente con la naturaleza.

Veinte años después esa visión resulta bastante peculiar.

También explica parte de su atractivo.

No creo que echemos de menos los iconos de Vista exactamente. Echamos de menos cierta expresividad que desapareció cuando todo empezó a simplificarse.

Una interfaz podía ser un poco excesiva. Un botón podía brillar demasiado. Un icono podía tener tres sombras y un reflejo completamente innecesario.

Había decisiones visuales discutibles por todas partes.

Y precisamente por eso tenía carácter.

Una aclaración que vale la pena hacer: Frutiger Aero y Y2K no son lo mismo, aunque muchas veces se mezclan. Y2K es anterior (1997-2004): calidad SD, objetos metálicos y cromados, formas blob muy brillantes y líquidas, fuentes futuristas y gaming de quinta y sexta generación (PlayStation, Dreamcast, GameCube). 

Frutiger Aero llega después (2004-2013): calidad HD, naturaleza, humanismo, agua, hierba, auroras, burbujas, skeumorfismo y gaming de séptima generación (Wii, Xbox 360, PS3). Comparten el futurismo y los degradados, pero van a sitios distintos. Saberlo ayuda a aplicar cada una con criterio.

No es la única estética que está regresando

Frutiger Aero es fácil de identificar porque tiene un imaginario muy concreto, pero alrededor están apareciendo otras referencias parecidas.

Signal Graphics recupera parte del aspecto más rudimentario del internet de principios de los 2000: píxeles visibles, imágenes comprimidas, gráficos técnicos y cierta sensación de interfaz sin terminar.

Grainy Blur utiliza grano, desenfoques y degradados para conseguir imágenes menos digitales y mucho más texturizadas.

Future Medieval mezcla manuscritos, escudos, tipografías góticas y simbolismo histórico con recursos digitales.

Kid Core vuelve a juguetes, pegatinas, gráficos infantiles, colores fuertes y referencias de los 90 y los primeros 2000.

No pondría todas estas estéticas dentro del mismo saco porque vienen de sitios distintos. Lo interesante es que aparecen al mismo tiempo.

Después de unos años bastante obsesionados con la limpieza visual, vuelve a haber ganas de meter cosas.

Más capas. Más referencias. Más textura. Incluso cierto mal gusto bien utilizado.

La IA ha cambiado también lo que consideramos «humano»

Aquí es donde la cosa se complica.

Hace unos años bastaba con alejarse un poco de la estética tecnológica habitual para que una identidad pareciera diferente. Una serif editorial en una startup. Una ilustración manual. Una fotografía ligeramente desenfocada. Un degradado extraño.

Hoy puedes pedir cualquiera de esas cosas a un modelo generativo.

«Marca tecnológica con estética editorial de los años 70.» «Web brutalista para una empresa de inteligencia artificial.» «Fotografía analógica con flash directo y grano.»

En unos segundos tienes veinte versiones.

Eso hace que copiar una estética tenga cada vez menos valor. La referencia visual sigue siendo útil, pero por sí sola cuenta muy poco sobre una marca.

Y aquí sigo viendo una diferencia importante entre proyectos que funcionan y proyectos que simplemente están bien diseñados.

En los primeros hay decisiones difíciles de sustituir.

Una fotografía hecha expresamente para esa empresa. Un archivo histórico que solo ellos tienen. Una forma concreta de escribir. Materiales físicos propios. Ilustraciones creadas para una historia determinada. Incluso errores o rarezas que alguien decidió conservar.

Cuando esas cosas existen, la marca empieza a tener memoria.

Entonces, ¿hay que usar Frutiger Aero en 2027?

Depende.

Hay proyectos donde puede quedar increíble y otros donde parecería que alguien ha descubierto Pinterest hace cinco minutos.

Si una marca tiene alguna relación con los primeros años de internet, la tecnología, los videojuegos, la cultura digital o determinada generación, hay muchísimo material que explorar.

También se pueden recuperar pequeños recursos sin convertir toda la identidad en Windows Vista.

Una transparencia. Un icono con volumen. Una fotografía deliberadamente artificial. Un degradado que hace unos años habríamos descartado. Incluso un botón que vuelva a parecer un botón.

Ahí me parece más interesante trabajar.

El Anti-AI Crafting que analizamos parte de una preocupación parecida. Cuando generar algo visualmente correcto cuesta cada vez menos, empiezan a ganar valor otras cosas: el proceso, los materiales, el archivo, las decisiones y las pequeñas particularidades de cada proyecto.

Frutiger Aero es solo una de las formas en las que estamos viendo aparecer esa reacción.

Dentro de dos años seguramente habrá otra estética ocupando su lugar.

Por eso, antes de rediseñar una marca siguiendo la tendencia que toque, yo miraría primero todo lo que ya tiene alrededor y normalmente ignoramos: fotografías antiguas, packaging, documentos, objetos, tipografías usadas hace años, formas de hablar, errores, historias internas.

A veces el recurso visual más interesante ya estaba ahí.

Solo había pasado de moda.

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