
Bueno, bueno… Abramos el gran debate. Vayamos poco a poco. Cuando alguien nos pregunta qué herramienta de automatización usar para su negocio, tenemos clara la respuesta: depende. Pero como esa respuesta por sí sola y sin contexto no le sirve a nadie, hemos decidido hacer un “n8n vs Make” a ver a qué conclusiones llegamos todos juntos.
En ZeroMoment llevamos tiempo trabajando con ambas herramientas, tanto en procesos internos propios como en proyectos para clientes. Y si, tenemos una opinión formada de ambas pero primero, pongamos contexto a todo esto.
Contenidos
¿A qué nos referimos cuando hablamos de automatización?
Antes de entrar en el debate n8n vs Make, conviene tener claro cuál es el concepto de automatización.
Podemos definir la automatización como el uso de tecnología, software o maquinaria para realizar tareas repetitivas o procesos con mínima intervención humana.
Tradicionalmente se ha vinculado más a empresas de carácter industrial.
En el contexto actual de una empresa moderna, una herramienta de automatización es aquella que permite conectar aplicaciones entre sí y crear flujos de trabajo que se ejecutan solos, sin que tengamos que intervenir manualmente.
Por ejemplo:
Llega un lead a nuestro CRM y queremos que automáticamente nos llegue una notificación por correo, se añada el lead a una hoja de cálculo y, además, que le llegue un mail de bienvenida.
Eso es una automatización.
Sí, lo sé.
¡WOW!
Pero calma, vamos poco a poco.
En este ecosistema, Make y n8n (junto con Zapier, de la que ahora mismo no vamos a hablar) son dos de las herramientas o plataformas más potentes del mercado para hacer exactamente eso de lo que acabamos de hablar. De ahí que nos parece muy interesante este n8n vs Make, ya que ambas, tienen filosofías muy distintas.
Make: la opción visual y accesible
Make nació en 2016 como herramienta de automatización bajo el nombre Integromat y cambió de marca en 2022. Su propuesta es clara: automatizaciones visuales, intuitivas y sin necesidad de tocar código.
Hace unos meses, os hablamos en nuestro blog sobre esta herramienta: primeros pasos, conceptos clave explicados paso a paso, cómo crear un primer escenario, etc. Entendiendo que ahora nos estamos para hablar tan en profundidad de Make, nos centraremos únicamente en qué tiene de bueno y qué tiene de malo. Así no perdemos el hilo del tema principal: n8n vs Make. Si queréis leer la entrada específica de Make, os la dejo por aquí: Guía básica de Marketing Automation con Make

¿Qué tiene de bueno Make?
- Curva de aprendizaje muy sencilla: si no tienes un perfil técnico, Make es probablemente la herramienta con la que antes verás resultados. En menos de una hora puedes tener un primer flujo creado y funcional.
- Más de 2400 integraciones listas para usar: Make tiene capacidad para conectar prácticamente con cualquier herramienta del ecosistema del marketing, ventas o gestión sin tener que configurar nada manualmente.
- Monitorización visual: poder ver el flujo de datos en tiempo real es una gran ventaja si algo falla y necesitas saber exactamente dónde.
- Escalado automático: a medida que crece el volumen de automatizaciones, la plataforma se va adaptando sola.
- Agentes de IA reutilizables: sus agentes de IA pueden usarse en múltiples flujos, lo que es una ventaja en entornos donde esta tecnología está muy integrada
¿Qué tiene de malo Make?
- Modelo de precios por créditos: desde agosto de 2025, Make pasó de cobrar por operaciones a hacerlo por créditos. Y el problema radica en que los módulos más complejos o los que usan IA, consumen más créditos.
- Menor flexibilidad técnica: si necesitas algo muy específico que no está en su librería, te quedas con pocas opciones.
- Dependencia total del ecosistema de Make: no existe una versión “autoalojable”, lo que significa que tus datos y flujos viven en sus servidores.
n8n: libertad total para quien sabe usarla
n8n llegó en 2019 con una propuesta muy diferente a la que acabamos de ver: código abierto, autoalojable y pensado para quienes quieren control absoluto. Su nombre viene de “nodemation” y, aunque tiene una interfaz visual, el enfoque es mucho más técnico.
Sigamos con nuestra comparativa de n8n vs Make. La gran diferencia filosófica respecto a Make es que n8n no te cobra por ejecución si lo instalas en tu propio servidor. Eso lo convierte en una opción extremadamente atractiva para proyectos de alto volumen donde el modelo de precios por operaciones de otras plataformas se vuelve inviable.

¿Qué tiene de bueno n8n?
- Código abierto y autoalojable: con n8n, tienes el control sobre tus datos e infraestructura. Según para qué sectores, esto es una necesidad.
- Sin límites de ejecución: si lo instalas en tu propio servidor, puedes ejecutar los flujos que quieras sin preocuparte por el contador de operaciones.
- Flexibilidad técnica sin techo: puedes escribir código JavaScript o Python directamente en los nodos, crear nodos personalizados e integrar con APIs complejas.
- Comunidad activa: con más de 40.000 miembros en su foro, encontrar ayuda o encontrar nodos desarrollados por la comunidad es relativamente sencillo.
- Integración avanzada con IA: su compatibilidad con LangChain y la posibilidad de usar JavaScript o Python en los nodos lo convierte en la opción más potente para flujos con IA personalizada.
¿Qué tiene de malo n8n?
- Curva de aprendizaje empinada: sin conocimientos técnicos, n8n puede ser frustrante. Trabajar con estructuras JSON, lógica condicional y mapeo de datos no es lo mismo que arrastrar módulos en una interfaz visual.
- La versión cloud es más cara: si no quieres encargarte tú de la infraestructura y usas su versión en la nube, el plan Starter arranca en torno a 20€/mes para 2.500 ejecuciones, frente a los planes más asequibles de Make para volúmenes equivalentes.
- Mantenimiento técnico: auto alojar n8n significa que también tienes que encargarte de las actualizaciones, los backups y la seguridad del servidor. Es un coste que no siempre se tiene en cuenta al principio.
n8n vs Make: la comparativa directa
Después del pequeño análisis que hemos hecho de las dos herramientas, vamos al grano.
Si nos centramos en la facilidad de uso, Make gana sin discusión. Para perfiles no técnicos, es la opción más accesible del mercado. Make lleva ventaja también con respecto a las integraciones nativas ya que cuenta con más de 2400 frente a las más de 1200 de n8n. Pero, ¡ojo! n8n compensa esto con su nodo HTTP Requesta, que permite conectar con prácticamente cualquier API.
Si hablamos de precios a escala aquí n8n es el ganador claro siempre y cuando tu perfil sea técnico y en volúmenes altos. Como hemos hablado antes, no tiene coste por ejecución en la versión auto alojada, lo que supone un ahorro significativo. Siguiendo con n8n como “ganador”, en control y seguridad del dato no hay quien le haga frente. Si tus datos no pueden/deben salir de tu infraestructura, n8n es la única opción real.
Toquemos ahora la integración avanzada con IA. n8n tiene más profundidad técnica. Make es más accesible para conectar con OpenAI o herramientas similares sin programar, pero n8n permite personalizaciones que Make simplemente no puede ofrecer.
Por último, pero no menos importante. En escalabilidad técnica, Make escala automáticamente y sin que tengas que pensar en infraestructura. n8n, en cambio, requiere de planificación técnica previa.
Vistas estas conclusiones de n8n vs Make, ¿cuál es la mejor opción? Veamos el siguiente punto.
Entonces, ¿con cuál nos quedamos?
En ZeroMoment, no creemos en las respuestas universales, de ahí que hayamos empezado esta entrada respondiendo “depende”. Pero, nos vamos a mojar por una y otra según los supuestos.
Elige Make si: no tienes un perfil técnico en el equipo, necesitas resultados más rápidos, trabajas con herramientas del ecosistema estándar del marketing y ventas, y el volumen de operaciones no es extremadamente alto.
Elige n8n si: tienes (o puedes contratar) un perfil técnico, manejas datos sensibles que no pueden salir de tu infraestructura, necesitas automatizaciones muy personalizadas o el volumen de ejecuciones haría inviable el modelo de precios de Make.
En ZeroMoment, usamos ambas. Make para flujos rápidos, conectores estándar y proyectos donde el cliente necesida poder operar el sistema sin depender de nosotros constantemente. Y, n8n, para proyectos más complejos, con mayor volumen o donde la personalización técnica es clave.
¿Necesitas ayuda para elegir o implementar?
Si has llegado al final de la lectura de n8n vs Make, probablemente estás dándole vueltas a qué herramienta encaja mejor en tu negocio. Y eso, en realidad, depende de cosas muy concretas como ya hemos visto.
En ZeroMoment llevamos tiempo implementando automatizaciones con Make y n8n para clientes de diferentes sectores. Podemos ayudarte a definir qué tiene más sentido para tu caso, y a montarlo y dejarlo funcionando para que tú puedas centrarte en lo que realmente importa.
Cuéntanos qué quieres automatizar y te decimos cómo lo haríamos nosotros.
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